Disponibilidad y seguridad de la sangre

12 de junio de 2026

Datos y cifras

  • De los 120,4 millones de donaciones de sangre recogidas en todo el mundo, el 36 % se recoge en países de ingresos altos, donde vive el 15 % de la población mundial.
  • La tasa de donación de sangre es de 28,9 donaciones por cada 1000 personas en los países de ingresos altos; de 18,2 en los países de ingresos medianos altos; de 8,5 en los de ingresos medianos bajos, y de 4,5 en los de ingresos bajos.
  • Entre 2013 y 2023, las unidades de sangre donadas por donantes voluntarios no remunerados aumentaron en 10,7 millones. En total, 80 países obtienen más del 90 % de su suministro de sangre de este tipo de donantes. Sin embargo, en 59 países, más del 50 % del suministro de sangre procede de familiares, allegados o donantes remunerados.
  • Solo 49 de los 168 países que participaron en un estudio mundial producen medicamentos derivados del plasma —como los hemoderivados— mediante el fraccionamiento del plasma recogido en el propio país. En cambio, 119 países no utilizaron este tipo de productos durante el periodo analizado o tuvieron que importarlos.
  • Entre los 36 países que facilitaron datos sobre el volumen de plasma para fraccionamiento por cada 1000 habitantes, se observó una gran variabilidad. El volumen osciló entre 0,3 y 55,4 litros, con una mediana de 5,4 litros.

Organización y políticas nacionales relativas a la sangre

La transfusión sanguínea salva vidas y mejora la salud, pero muchos pacientes que la necesitan no tienen acceso oportuno a sangre segura. Todos los países deberían incorporar el suministro de sangre segura y suficiente a sus políticas e infraestructuras nacionales de atención de la salud.

La OMS recomienda que todas las actividades relacionadas con la recogida, el análisis, el tratamiento, el almacenamiento y la distribución de la sangre se coordinen a nivel nacional mediante una organización eficaz y redes de distribución integradas. El sistema nacional de sangre debería regirse por una política nacional específica y por un marco legislativo propio, con el fin de favorecer la aplicación uniforme de las normas y la uniformidad en la calidad y la seguridad de la sangre y los productos sanguíneos.

En 2023, el 79 % de los países que aportaron datos (133 de un total de 168) tenían una política nacional sobre la transfusión de sangre, y el 71 % de los países que proporcionaron datos (es decir, 120 de 168) contaban con legislación específica sobre la seguridad y la calidad de las transfusiones sanguíneas.

Suministro de sangre

En el mundo se realizan aproximadamente 120,4 millones de donaciones de sangre. El 36 % de ellas se efectúa en países de ingresos altos, donde vive el 15 % de la población mundial.

El acceso a los servicios de transfusión sanguínea varía mucho entre los países de ingresos bajos y los de ingresos altos. La tasa de donación de sangre total es un indicador de la disponibilidad general de sangre en un país. En los países de ingresos altos, la mediana de esta tasa es de 28,9 donaciones por cada 1000 habitantes; en los países de ingresos medianos altos, de 18,2; en los de ingresos medianos bajos, de 8,5, y en los de ingresos bajos, de 4,5.

En total, 55 países declaran que recogen menos de 10 donaciones por cada 1000 habitantes. De ellos, 36 se encuentran en la Región de África de la OMS, cuatro en la de las Américas, tres en la del Mediterráneo Oriental, tres en la de Europa, seis en la de Asia Sudoriental y tres en la del Pacífico Occidental. Todos ellos son países de ingresos bajos o medianos.

Donantes de sangre

Edad y sexo de los donantes de sangre

De acuerdo con los datos sobre el sexo de los donantes de sangre, las mujeres efectúan el 29 % de las donaciones, si bien este porcentaje varía entre el 0,6 % y el 81 %.

Por franjas de edad, la proporción de jóvenes que donan sangre es mayor en los países de ingresos bajos y medianos que en los países de ingresos altos. La información demográfica sobre los donantes es importante para diseñar y supervisar las estrategias de captación.

Tipos de donantes de sangre

Hay tres tipos de donantes de sangre:

  • voluntarios no remunerados,
  • familiares o donantes de reposición y
  • donantes remunerados.

No puede garantizarse un suministro fiable y suficiente de sangre segura sin una base estable y regular de donantes de sangre voluntarios y no remunerados. Estos donantes constituyen, además, el grupo más seguro, ya que presentan la menor prevalencia de infecciones transmitidas por la sangre. En la resolución WHA63.12 de la Asamblea Mundial de la Salud se insta a todos los Estados Miembros a establecer sistemas nacionales de sangre basados en donaciones voluntarias no remuneradas y a avanzar hacia el objetivo de la autosuficiencia.

Según los datos notificados a la OMS, las donaciones de sangre voluntarias no remuneradas han aumentado considerablemente en los países de ingresos bajos y medianos:

  • Entre 2013 y 2023, 132 países notificaron un aumento de 11,6 millones en las unidades de sangre donadas por donantes voluntarios no remunerados.
  • Ochenta países recogen más del 90 % de su suministro de sangre mediante donaciones voluntarias no remuneradas. De ellos, 70 obtienen el 100 % (o más del 99 %) de su suministro de donantes voluntarios no remunerados.
  • En 59 países, más del 50 % del suministro de sangre sigue dependiendo de donaciones de familiares o allegados, o de donantes remunerados.

Análisis de la sangre

La OMS recomienda analizar toda la sangre donada antes de utilizarla, con el fin de detectar posibles infecciones y de conformidad con los requisitos del sistema de calidad. Deben realizarse pruebas de detección del VIH, de los virus de las hepatitis B y C y de la sífilis. Diez de los países que aportaron datos no pueden analizar toda la sangre donada para detectar la presencia de una o más de estas infecciones.

El 63 % de los laboratorios encargados del tamizaje de la sangre participaron en programas de evaluación externa de la calidad para detectar infecciones transmisibles por transfusión. Los porcentajes fueron del 92 %, el 66 %, el 48 % y el 68 % en los países de ingresos altos, medianos altos, medianos bajos y bajos, respectivamente. La prevalencia de estas infecciones en la sangre donada es mucho menor en los países de ingresos altos que en los países de ingresos bajos y medianos.

Tratamiento de la sangre

La sangre recogida en un recipiente con anticoagulante puede almacenarse y transfundirse a un paciente sin modificar; en ocasiones, esto se denomina transfusión de «sangre total». Sin embargo, la sangre puede aprovecharse mejor si se separa en sus distintos componentes. Así se obtienen concentrados de hematíes, concentrados de plaquetas, plasma y crioprecipitado, lo que permite atender las necesidades de más de un paciente.

La capacidad de administrar a los pacientes los distintos componentes sanguíneos que necesitan sigue siendo limitada en los países de ingresos bajos. En ellos, el 52 % de la sangre recogida se separa en sus componentes, frente al 81 % en los países de ingresos medianos bajos, el 94 % en los de ingresos medianos altos y el 98 % en los de ingresos altos.

Suministro de medicamentos derivados del plasma

En la resolución WHA63.12 de la Asamblea Mundial de la Salud se insta a los Estados Miembros a establecer, aplicar y apoyar programas de sangre y plasma coordinados a nivel nacional, gestionados con eficiencia y sostenibles, en función de los recursos disponibles y con el objetivo de alcanzar la autosuficiencia. Todos los gobiernos deben garantizar un suministro suficiente y equitativo de medicamentos derivados del plasma, como inmunoglobulinas y factores de coagulación, necesarios para prevenir y tratar diversas afecciones graves en todas las regiones del mundo.

Solo 49 de los 168 países que aportaron datos obtienen medicamentos derivados del plasma mediante el fraccionamiento de plasma recogido en el propio país. En total, 119 países declararon que importaban todos los medicamentos derivados del plasma o que no habían usado ninguno de estos productos durante el periodo analizado.

Durante el año analizado, se fraccionaron cerca de 21,5 millones de litros de plasma procedentes de 36 países que aportaron datos para obtener medicamentos derivados del plasma. Esta cifra representa alrededor del 27 % del plasma obtenido de donaciones de sangre total. El volumen de plasma destinado al fraccionamiento y al tratamiento para obtener medicamentos derivados del plasma por cada 1000 habitantes varió considerablemente entre los países informantes: osciló entre 0,3 y 55,4 litros, con una mediana de 5,4 litros.

Uso clínico de la sangre

Las transfusiones innecesarias y las prácticas transfusionales inseguras exponen a los pacientes a reacciones adversas graves y a infecciones transmisibles por transfusión. Además, las transfusiones innecesarias reducen la disponibilidad de productos sanguíneos para los pacientes que sí los necesitan.

La OMS recomienda establecer sistemas, como los comités hospitalarios de transfusión y la hemovigilancia, para supervisar los procesos transfusionales y mejorar su seguridad. A este respecto:

  • En total, 129 países cuentan con directrices nacionales sobre el uso clínico adecuado de la sangre: 34 en la Región de África (el 76 % de los que aportaron datos en dicha Región), 20 en las Américas (el 65 %), 15 en el Mediterráneo Oriental (el 88 %), 34 en Europa (el 81 %), nueve en Asia Sudoriental (el 82 %) y 17 en el Pacífico Occidental (el 77 %).
  • El 40 % de los hospitales donde se realizan transfusiones disponen de comités de transfusión: el 43 % en los países de ingresos altos, el 37 % en los de ingresos medianos altos, el 46 % en los de ingresos medianos bajos y el 37 % en los de ingresos bajos.
  • El 68 % de los hospitales donde se realizan transfusiones cuentan con sistemas para notificar los eventos adversos relacionados con ellas: el 88 % de los hospitales en los países de ingresos altos, el 41 % en los de ingresos medianos altos, el 62 % en los de ingresos medianos bajos y el 39 % en los de ingresos bajos.
  • El 52 % de los 168 países que aportaron datos (88 países) indicaron que disponían de sistemas de hemovigilancia.

Transfusiones sanguíneas

En los países de ingresos altos, la transfusión se utiliza con mayor frecuencia como tratamiento de apoyo en cirugía cardiovascular y de trasplantes, en traumatismos graves y en el tratamiento de neoplasias malignas sólidas y hematológicas. En cambio, en los países de ingresos bajos y medianos se utiliza más a menudo para tratar complicaciones del embarazo y la anemia infantil grave.

Respuesta de la OMS

El riesgo de transmitir infecciones graves, como las causadas por el VIH y los virus de la hepatitis, mediante el uso de sangre que no sea segura, junto con la escasez crónica de sangre, ha puesto de manifiesto la importancia de disponer de sangre segura y en cantidades suficientes. Con el fin de garantizar el acceso universal a sangre y productos sanguíneos sin riesgos, la OMS ha encabezado iniciativas encaminadas a mejorar la disponibilidad y la seguridad de la sangre, y recomienda adoptar una estrategia integrada que comprenda:

  • Un sistema nacional de sangre con servicios de transfusión bien organizados y coordinados; políticas nacionales eficaces y éticas en materia de sangre, formuladas a partir de pruebas sólidas; y disposiciones legislativas y reglamentarias pertinentes. El sistema debe permitir que se disponga de sangre y productos sanguíneos en cantidades suficientes para responder a tiempo a las necesidades transfusionales de todos los pacientes.
  • La recogida de sangre, plasma y otros componentes sanguíneos de donantes habituales, voluntarios y no remunerados pertenecientes a grupos de bajo riesgo. Para ello, es preciso reforzar los sistemas de donación y gestionar eficazmente a los donantes, incluida la atención y el asesoramiento que reciben.
  • Las pruebas de detección con garantía de calidad en toda la sangre donada para detectar infecciones transmisibles por transfusión, como la infección por el VIH, las hepatitis B y C y la sífilis; la realización de pruebas de confirmación de los resultados de todos los donantes que hayan dado positivo provisionalmente en las pruebas de detección de marcadores de infección; la determinación del grupo sanguíneo y las pruebas de compatibilidad; y sistemas para tratar la sangre y obtener hemoderivados, como componentes para transfusión y medicamentos derivados del plasma, según proceda, con el fin de responder a las necesidades de atención de salud.
  • El uso racional de la sangre y los productos sanguíneos para reducir el número de transfusiones innecesarias y minimizar los riesgos asociados a la transfusión; el empleo de alternativas a la transfusión siempre que sea posible, y la adopción de prácticas clínicas de transfusión seguras e idóneas, incluidas las relativas a la gestión de la sangre del paciente.
  • La implantación gradual de sistemas de calidad eficaces, que abarquen la gestión de la calidad, las normas, las prácticas óptimas de fabricación, la documentación, la capacitación de todo el personal y la evaluación de la calidad.

La OMS presta apoyo a los países para que establezcan sistemas nacionales de sangre que garanticen el acceso rápido a un suministro seguro y suficiente de sangre y productos sanguíneos, y para que apliquen prácticas transfusionales correctas que permitan satisfacer las necesidades de los pacientes. Con ese fin, proporciona orientaciones normativas y asistencia técnica a los países para avanzar hacia el acceso universal a sangre y productos sanguíneos seguros, y promueve la autosuficiencia en el suministro de esos productos mediante donaciones voluntarias no remuneradas, como parte de la cobertura universal de salud.

 


* Fuentes de los datos: los datos y cifras que se presentan en esta nota descriptiva proceden de la información presentada por 153 países a la base mundial de datos de la OMS sobre seguridad de la sangre correspondiente a 2023. Para ofrecer una perspectiva más completa de la situación mundial, se han utilizado datos de 2020 correspondientes a dos países y datos de 2018 correspondientes a 13 países, ya que no se dispone de datos más recientes. En conjunto, las respuestas recibidas de los 168 países incluidos abarcan el 97 % de la población mundial.